Bárcenas/Joyce/Yo mismo

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Hace dos semanas estuve, por ENésIMa vez, en el INEM,
En la puerta de la oficina, rodeado de desgraciados (¿puedo considerarme yo un desgraciado? ¿son ellos más que yo? ¿Soy yo más que la mayoría y no me doy cuenta?) pensé: hasta hace poco iba con mi carpetita a pedir dinero al INAEM; ahora lo hago en el INEM. Una letra, sólo una letra. Je, je. Ja, ja. Ju, ju. Sí, definitivamente soy un desgraciado, sin remisión.
No estamos para risas. Yo llego excitado por el frío, con aire triunfal, comparado con el resto, de hombros caídos. A la espera de que abran la puerta, disimuladamente, acompaso mis hombros a la situación. Baja los hombros, baja la mirada. Esto es triste.

Llevo varios meses intentando cobrar toda la prestación por desempleo, para pagar con ese dinero las cuotas de autónomo. Dicen que es posible. Incluso tengo un pliego para rellenar donde lo explica todo. Pero no me lo creo. Ahora estoy convencido de que no es posible. Más allá de la alta política que decide cosas sobre lo que hay que cobrar o no, sobre la mierda que te corresponde si te echan a la calle, existe otra política, más cercana, militante y combatiente, encarnada por grises funcionarios, que se encargan del trabajo sucio: “que los desgraciados no se lleven el dinero.” Esta es la máxima. “O al menos que lo reciban en las peores condiciones”.
 
En junio de 2012 me comunicaron que me despedían. Solicité la prestación por desempleo sin haber sido despedido “oficialmente” todavía. La solicité porque soy discontinuo y puedo cobrarla durante el verano (siempre que tenga el tiempo cotizado). Hasta el 30 de noviembre no fui formalmente despedido. Seguí cobrando el paro hasta esa fecha. La paradoja era que me reincorporaba al trabajo en octubre pero sin funciones, es decir, sin sueldo. Es decir: no me reincorporaba.

¿Podrían despedirme de una puta vez, por favor? Es que quiero cobrar el paro de UNA SOLA VEZ.
 
Un móvil. Un smartphone. Eso es lo que le falta a Mr. Bloom en su deambular por Dublín. Tengo la sensación de que Leopold Bloom camina con un smartphone en la mano lleno de apps. Donde todo lo consulta. Donde la Wikipedia hecha humo. Fotos, recuerdos, comprobaciones, fechas, idiomas, mapas, callejeros. Menuda vaina. La cabeza de Joyce es una puta tableta con conexión 3G.
 
Estar en el limbo: Personal de un ayuntamiento sin actividad (y sin sueldo…). Me despiden el 30 de noviembre.
Ha llegado el momento de solicitar TODA la prestación que me queda para darme de alta como autónomo.
– Lo siento, este mes se te ha terminado la prestación.
– No me jodas.
No le dije eso al funcionario. Soy educado con los funcionarios. Severo a veces, inquisitivo, casi quisquilloso, pero educado, eso siempre.
– Puedes solicitar el subsidio por desempleo.
Eso que les dan a los más desgraciados, a los que ya no les queda nada. Los 400 euros.
Tengo ganas de decirle al funcionario que en realidad yo cobro, que no soy tan  desgraciado, que tengo un pequeño sueldo, “barcenizado”, es decir que lo cobro en un sobre con billetes y monedas y que lo que quiero es darme de alta como autónomo, quiero des-barcenizar mi situación laboral, no estoy a gusto con ella, yo no soy Bárcenas, no duermo bien por las noches en esta situación de sobre/sueldo/ sueldo/sobre. Pero no se lo puedo  decir. Me debato entre rechazar de forma displicente la oportunidad de agotar el último recurso, el de los desgraciados, o hundir más mis hombros, convertirme en un desesperado padre de familia sin ningún recurso. Subsidio: ¿Sí o no? 400 pavos: ¿Sí o no?
Esto lo pienso de verdad, mientras el funcionario me mira y espera una respuesta:

– ¿Vas a solicitar el subsidio, sí o no?
– Sí.
– De acuerdo, tienes que esperar un mes.
– Por qué
– Es la normativa.
– Pero es un poco raro ¿No te parece?
– A mi no me parece nada, es la normativa.
– No es posible.
– Sí, sí que lo es.
– No, digo que no es posible que a ti no te parezca nada. Si alguien agota sus recursos y necesita un subsidio que el estado amablemente le ofrece ¿No te parece que es un poco, no sé, cruel, injusto, que  haya que esperar un mes-por-que-sí?
– Es la normativa.
Ostias. ¿Sabéis esa sensación en espiral, termodinámica, tumultuosa, cuántica, insurrecta, libidinosa, que sucede cuando lo que vas a decir no-debe-bajo-ningún-concepto-ser-dicho?

Ya habían pasado dos meses desde que había empezado a hacer gestiones en la oficina del INEM de Villalba.
 
Se dice que Joyce introduce por primera vez en la literatura esa cosa del “stream of consciousness”, la corriente de conciencia (estamos tan acostumbrados, la forma de narrar es tan intrínsecamente contemporánea que el deslumbramiento apenas se produce al leer hoy Ulises, salvo si tu propia corriente de conciencia se deja llevar por sus aguas turbulentas, su historia, sus antecedentes y sus consecuencias históricas.)
La cosa es que para mi lo más maravilloso de Ulises es “la corriente del cuerpo”, la conciencia que no es otra cosa que cuerpo, sangre, vísceras, deseo, sexo, hambre, fluidos. Eso es Joyce.
“Una cálida carnosidad humana se le posó en el cerebro. Su cerebro se entregó. Un perfume de abrazos a todo él le envolvió. Con carnes hambreadas oscuramente, mudamente ansió adorar.”
¿No es hermoso? Cavando, cavando, cada día en el maldito libro, aparecen cosas como esta. 
Porque las “palabras indecentes” son el flujo de la conciencia del cuerpo.
 
Esperar un mes. Y además:
– ¿Tienes hijos?
– Sí.
– Tienes que traerme la declaración del 2011 de tu mujer
– Mi mujer. No estamos casados. Es decir, vivimos juntos pero sin estar casados (¿Qué cojones le estoy contando a este tío…?)
– Es la normativa, necesitamos saber los ingresos que tiene.
– La madre de mi hija.
– Exacto.
– Ya. Pero ¿Y si estuviéramos separados “no amistosamente”?
– Necesitamos su declaración.
 
La cara angulosa de Bárcenas. Un tipo con la mirada despejada. Gran cuerpo, gran hombre. Parece ser que subió al Everest. Y que luego se vanagloriaba de haber bajado esquiando. Pero los que estaban allí dicen que nanai. Que bajó arrastrándose como un perro, ayudado, oxigenado, rodeado de sherpas que iban recogiendo el reguero de dólares que dejaba. Esto último me lo he inventado. Lo demás del Everest no, se puede consultar.
 
– Espera, espera, vamos a ver: tengo que tener algunos meses más cotizados
– No te llega para prestación. Tienes que solicitar el subsidio.
– Pero la última vez que estuve aquí, me dio la impresión de que era posible. La impresión me la dio una compañera tuya. En realidad yo lo que quiero es cobrarla toda para pagar autónomos.
– Ya, ya lo veo.
– ¿Qué ya lo ves? ¿Dónde lo ves?
– Veo que tienes el impreso ahí.
Ahí es la puntita de un impreso azul asomando entre el resto de papeles. Coño. ¿Se trata de este funcionario en concreto o todos son igual de observadores?. Me estoy enfadando, llegando a un callejón sin salida.
– Quiero solicitar la prestación.
– No te la van a dar.
– Ya, pero yo venía con esta idea en la cabeza. Con los papeles preparados porque una compañera tuya, si quieres te la señalo, me dijo que los trajera.
– Voy a consultar con un superior.
El superior no está en el piso de arriba sino unas cuantas mesas más allá. Mientras el funcionario consulta puedo ver ahora a la anterior funcionaria, riendo con una compañera. Fue muy maja. ¿Qué prefieres, funcionaria maja que te haga perder el tiempo, o funcionario cara de perro que te ponga frente a la realidad desgraciada?
– Tienes que solicitar el subsidio.
– ¿Qué?
– El subsidio, no la prestación.
That´s the question. La prestación es mi derecho. El subsidio es la limosna.
– ¿Pasa algo si solicito la prestación?
– Pasa que no te la van a conceder (tono nervioso e irritado pero contenido)
– Quiero decir si me puede perjudicar en algo.
– No.
– Pues voy a solicitarla.
– De acuerdo, tú verás.
 
Lo vi unas semanas después en una carta del ministerio de trabajo y seguridad social: prestación denegada. pero me da igual porque como tenía que dejar pasar un mes para solicitar el subsidio, estaba pasando el mes. Además estaba el gesto, el trámite compartido con el funcionario, arrojado el formulario de solicitud de manera displicente encima de una bandeja. ¡Oh!, gestos de renuncia, gestos de supervivencia, arrojar al fuego el orgullo, deplorables trazas de soberbia. ¡Oh!
 
 
“Aquí, la forma es el contenido, y el contenido es la forma. Puede usted quejarse de que este material no está escrito en inglés. Pero es que no está escrito después de todo. No está escrito para ser leído, o no solo para ser leído. Se ha creado para ser mirado y escuchado. Su escritura no es acerca de algo, es algo en sí mismo.”
Éstas son las palabras de Beckett sobre Joyce (sobre las dos últimas obras de Joyce concretamente, Ulises y Finnegans Wake). Esta frase está sacada de la Wikipedia y ya la había leído antes. En concreto en un artículo de Vila-Matas sobre Beckett, pero Vila-Matas decía que lo de “algo en sí mismo” lo decía Beckett sobre su propia obra. Da igual. En los tiempos que corren es importante minimizar los datos y dar importancia a la idea. Si lees la Wikipedia, fíjate en las ideas, no en los datos. Lo mismo con Vila-Matas: quedarse con la idea:
La literatura “de verdad” no escribe sobre cosas, es la cosa en sí.
 
Ha pasado un mes. Llego a la oficina del INEM con los hombros convenientemente hundidos. Vengo a solicitar el subsidio.
 
Nueva funcionaria (estoy espalda con espalda con el anterior funcionario cara de perro que estoy seguro que me ha reconocido. Hablo bajito para que no me oiga y confirme que vengo a solicitar el subsidio, como él me había dicho, y que no me han concedido la prestación, como él me había dicho.
– DNI
– Te doy el pasaporte, tengo el dni caducado.
– Es que el número no coincide.
– Toma, mi dni caducado también. Es una extraña paradoja pero en mi caso, dni y pasaporte tienen el mismo número.
– ¿Por qué no has renovado el dni desde mayo?
Silencio. Movimiento de hombros. ¿Le corresponde a ella hacer esta pregunta…? Se me ocurren tres respuestas al mismo tiempo, ingeniosas, perspicaces, irónicas. Pero he venido a solucionar un problema y no a generar otro más. El pasaporte es un documento de identificación tan válido como el puto dni, yo lo sé, ella lo sabe. ¿Por qué intenta hacerme creer que no lo es?. Silencio.
– Si estás cobrando el desempleo no puedes salir de el país.
Ésta no me la esperaba. Este comentario no estaba entre las posibles líneas de diálogo con una funcionaria del INEM. Antes de levantar los brazos y protegerme de los golpes, mi contrincante me ha arreado dos derechazos que me han noqueado. ¡Buena derecha!
– Eeeeh… No he salido del país, qué más quisiera yo.
– Sí, saliste en 2011. Gancho de izquierda.
¿Qué? ¿Dónde estoy? ¿Quién me está hablando? ¿A qué he venido aquí? ¿Qué clases de espiral idiota es esta? Hay que rebuscar entre las páginas del pasaporte para ver la visa de Marruecos, Casablanca. El pasaporte está nuevo, la visa es minúscula. La única respuesta que se me ocurre, más allá de la perplejidad:
– En 2011 no estaba cobrando el paro. Fui a Casablanca pero no estaba cobrando el paro.
Pero es una frase que se queda sin “recibí” porque ella ya ha cumplido su objetivo de desestabilización y está en otro estadio del diálogo con un desgraciado que viene a pedir el subsidio. Revisando la declaración de la renta de mi mujer que le he entregado con mano temblorosa. Antes de recibir más golpes confirmo conmigo mismo que las maniobras de desestabilización son premeditadas.

Tarda un rato. En mi esquina del ring, mi conciencia-entrenadora me seca la cara de idiota y disimula la paliza que me está dando: no está tan mal, tío. ¿Qué no está mal? ¡Ha abierto mi pasaporte! ¡Ha fisgado en él delante de mi y ni siquiera me he dado cuenta! ¡La visa de Marruecos, Casablanca! ¡A qué cojones viene eso! ¡Vengo a solicitar un subsidio, no a un interrogatorio policial!
¡Además no me ha creído! ¡Ha actuado como si pasara por alto una ilegalidad! ¡No estaba cobrando el paro cuando estuve en Casablanca! ¿Tengo que insistirle en esto! ¿Y lo del dni? ¡No me jodas!
Venga tío, el odio no te puede cegar, la ira no es tu aliada, acuérdate del samurai. ¿Qué samurai? El samurai (¿quién me contó esto…?) va a asesinar a alguien, por encargo, samurai-asesino-a-sueldo. El asesinado se rebela y le escupe a la cara. El samurai envaina su espada y le dice: “Mañana vendré a matarte”. No podía matarle con ira, no era ese su “trabajo”. Mantén tu ira a raya. Mientras pienso esta gilipollez, ha sonado la campana y la funcionaria ya está preparada, sonriente, antes de que me de tiempo a ponerme el protector bucal.

Le brillan los ojos, coge aire y me mira fijamente. Ha encontrado algo. Me va a arrear un gancho de izquierda que me va a tumbar.
– En esta declaración tenéis ingresos compartidos. ¿Tenéis una empresa?
Glups.
Marisa se dio de alta 4 meses (Marisa, perdóname, no he consultado contigo la revelación de intimidades fiscales) en 2011 para facturar un montón de bolos. Como eran todos a la vez, es decir, mucha pasta en poco tiempo, Hacienda le iba a freír, así que la gestoría nos recomendó una modalidad en la que podíamos dividirnos los ingresos entre los dos y pagar algo menos a Hacienda. Ojo. todo legal. Nada de sobres. Nada de facturación B. IVA facturado y declarado. Hacienda nos fríe, solo que un poco menos. (Nota al margen: alguno de los bolos tardó ¡UN AÑO! en cobrarlos.)
– Necesito saber algo más de esta empresa.
El boxeador noqueado se ríe, más allá del dolor y más allá del delirio, comenzando a mirar para atrás por si el funcionario anterior está haciéndome burla, sin respuesta, sin baile de pies, no hay nada que hacer… Lo único que se me ocurre es convertirme en el asesinado y escupirle a la cara, decirle: “jódete, que te has quedado sin paga extra”, pero eso son cosquillas para el samurai (que ahora me doy cuenta que es ella o el sistema o qué se yo), ni siquiera volverá mañana para asesinarme, su ira está intacta.
– No hay empresa. Ni siquiera los cuatro meses que mi mujer estuvo dada de alta hubo empresa. Era una modalidad de autónomos que no llegaba ni a la categoría de empresita familiar. Mi mujer no cotiza desde hace año y medio. Tú lo puedes comprobar.
– Tienes que traerme los estatutos de la empresa.

Estoy en el suelo. La cara distorsionada del árbitro contando hasta diez. Lo gracioso es que cuenta en inglés, toro salvaje. Ni un asalto. Todo esto, señoras y señores por 50 euros de diferencia en el cobro del subsidio. 450 si eres padre de familia. Estoy a punto de decirle que me quite la hija, que se imagine que no tengo hija y que lo deje como está, sólo 400, para poder cobrarlos de una puta vez. pero el protector bucal me impide hablar.

– ¿De verdad tengo que volver con esto? ¿Pedir otra vez cita previa para dentro de 15 días para traerte los estatutos de una configuración fiscal que no es ni empresa, constituida hace año y medio, de mi mujer, que sólo funcionó 4 malditos meses?
– Sí, es la normativa.
 
“He puesto muchos laberintos y enigmas que mantendrán ocupados durantes siglos a los profesores discutiendo sobre lo que yo quería decir. Es la única manera de lograr la inmortalidad.”
Esto es lo que dicen que dijo Joyce. Yo no me lo creo. Nadie habla de su obra de esa manera. Podría haberlo dicho si hubiera vivido 80 años más para decirlo con conocimiento de causa. El artista no piensa esas cosas. Sería un tramposo. Sería un tonto. Y Joyce es cualquier cosa menos tonto.
“¿Por qué no escribes cosa que la gente entienda?” le dice su mujer. Dicen que le dijo su mujer.
Lucía, la hija de Joyce sufría esquizofrenia y el mismísimo Jung la trató un tiempo. Cuando Jung leyó Ulises es cuando dio con el diagnóstico: el que tiene esquizofrenia es papá. Se trata de esquizofrenia por contagio. Pero Joyce, ciego, casi en los dos sentidos, se rebeló contra esto y se debatía entre dos términos: esquizofrenia o genialidad.
¿Qué nos queda más que escalar estas montañas?
Acceder a ciertas capas del entendimiento, más allá de la piel de la tierra, de las cosas que tienen forma. Vete a casa a leer Ulises.
 
¿Es la normativa?
La situación: una persona se queda sin empleo. Cobra una prestación y se le acaba. El último pago que recibe es de 250 euros, el último pico. Entonces solicita el subsidio y, antes de saber si se lo conceden o no, pasan casi 2 meses. Incertidumbre. Rabia. Ningún ingreso. ¿Seguirán dándole largas la próxima vez?
“Que los desgraciados no se lleven el dinero.” Esta es la máxima. “O al menos que lo reciban en las peores condiciones”. Tocarles los huevos lo más posible. Entre todos esos millones de desgraciados sin trabajo, se esconden miles de ratas defraudadoras, impostores, estafadores. Miradles bien. Analizad cada detalle. Cada gesto. ¡Si, señor! “Al menos que pierdan el tiempo”. ¡Si, señor!
 
Afortunadamente, yo ingreso. Un sobre con billetes y monedas.
Soy economía sumergida
Soy autónomo sin regularizar ¿Le hago la factura con iva o sin iva?
Soy Bárcenizado: cobro cada mes un sobre con billetes y monedas.
Si regularizara mi situación (alta autónomo, declaraciones, iva, etc.), mi sueldo no llegaría a los 400 euros.
Me barcenizo. Barcenizo mi vida, mi sueldo, mi trabajo.
Soy español. Viva España. Ratita en la noria, aunque quieras salir, no puedes. Jódete.
 
Bárcena: Lugar llano próximo a un río, el cual lo inunda, en todo o en parte, con cierta frecuencia.
RAE. Si la buscas, encuentras la analogía.
BAR. CENAS. Leopold Bloom a la hora de comer, desgranando páginas y páginas de comidas. “La paz y la guerra dependen de la digestión de algún individuo”. Ostras repugnantes como flema, pato flameado. Lo dicho. Joyce no necesitaba la Wikipedia.
 
Salgo de la oficina. Si en este momento tuviera lugar el flashmob de carne cruda, ese de la cancioncita del sol de los cojones, les metería la tuba por el culo.

 
“Ciudad entera que muere, otra ciudad entera que llega, muere también: otra que aparece, que acaba. Casas, filas de casas, calles, millas de pavimento, ladrillos apilados, piedras. Cambian de mano. Este propietario, ése. El dueño nunca muere dicen. Otro se mete en su pellejo cuando a él le llega el desahucio. Compran el sitio con oro y aún siguen teniendo todo el oro. Timo en alguna parte. Apiladas en ciudades, desgastadas siglo tras siglo. Pirámides en la arena. Construidas a costa de pan y cebollas. Muralla china de esclavos. Babilonia. Grandes piedras que permanecen. Torres circulares. El resto ruinas, barrios que se extienden, chapuzas. (…)
Nadie vale nada.”

Ulises. James Joyce.

  1. nines

    barcenas además del sobre tendría su nómina… ni te compares con ese carlitos porfi… y jung tal vez se confundió con el diagnóstico, a veces me pregunto q sería del mundo sin locos (artistas)… me ha gustado muuuuucho leerte

  2. Juan

    Fue insoportable ejercer de pitonisos en una feria donde nadie quería saber nada de pitonisos. Pero lo más jodido es que acertamos. Querido Carlos, cuánto me alegra que mantengas el humor y la palabra y cuánto me alegra leerte.

  3. Pau

    Que bueno…si señor!. Si te sirve de consuelo mis conversaciones con los distintos seres que pululan las mesas del INEM son mas parecidas al Innombrable de Beckett que al Ulises de Joyce, aunque ya se sabe mal de muchos, consuelo de locos.

  4. oscar

    muy bueno, carlos, qué bien le sienta al cuerpo una sonrisa, de esas que casi ni se notan por fuera, porque a lo mejor no es ni sonrisa, sino otra cosa… le da como contento al alma, gracias

  5. rubén

    Yo capitalicé mi prestación de desempleo en cuotas de la seguridad social cuando me convertí en autónomo. Hace 7 años. No cobré todo de golpe sino que la seguridad social me fue ingresando cada mes el equivalente a la cuota mínima de autónomos, que yo pagaba también cada mes. En la práctica es como si me devolviesen lo que les pagaba. Cuando ya me habían pagado el equivalente a lo que me tocaba recibir como prestación por desempleo, dejaron de ingresarme dinero. Eso fue en mayo del año pasado. No es un mito. Es posible hacerlo o, al menos, hace 7 años lo era y hasta hace un año seguían pagando.

    Un abrazo. Ánimo con todo.

    • Querido Rubén,
      Hace 7 años éramos los reyes del mambo… Estábamos cerca de esa falacia publicitada por Zapatero del “pleno empleo”. Yo me he tenido que ir a mi casa después de llegar a las 8 de la mañana a la oficina por que la gente se quedaba a dormir en la calle y ya no había números… Es posible capitalizar la prestación, a mi me lo explicaron y tengo los impresos. Lo que ocurre es que creo qeu ahora mismo están poniendo todo tipo de trabas, impedimentos, retrasos, etc. para que sea más complejo hacer las gestiones, de todo tipo. Los detalles de lo que me pasó (lo que me está pasando) son más complejos. La poca prestación que tenía se me ha ido esperando qeu me despidieran y que pasara el tiempo necesario…
      Gracias por leer, amigo.

  6. juan

    Gracias por compartir tu cotidianidad en una oficina mezclándolo con la literatura que es en SÍ.
    Ahora me levantaré con más ganas, saldré a caminar y si durante el día me veo unmerso en un combate de boxeo,
    me acordaré de tus ASALTOS.

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