Cambio de procedimiento

Guido van der Werve
Nummer vier, I don’t want to get involved in this
I don’t want to be a part of this
Talk me out of it

35mm 11’47” FIN, NL 2005

 
 

El proceso de construcción de todo esto es invisible, como invisible es el deseo de cambio,
de transformación, que eternamente nos acompaña
y que uno piensa que prevalecerá a nuestros cuerpos, más allá de la muerte.

 
El proceso de construcción es inequívoco o no, no lo sé.
Si no se engendra lo correcto, de cualquier manera,
el proceso de transformación no se detiene, inexorable.

 
Voy a preparar un zumo de naranja, que a esta hora de la tarde es todo un vendaval de sabor,
ácido presagio de la noche. De lo que queda del día.
 Ahora sigo.
 
No era para mi, el zumo, sino para mi hija. Como todo debe ser para ella,
pues hablar de la transformación
no es otra cosa que la vivencia perpleja del crecimiento de esta criatura.
A lo mejor no había entendido nada de esto antes.
A lo mejor nada entiendo todavía.
 
Es un festival de inmortalidad. ¿De qué estábamos hablando?
 
Cada mañana se pone en marcha el complejo entramado arquitectónico
de ilusiones, amenazas, transformaciones.
Tejido infinito que avanza hasta más allá de lo razonable.
Ponemos todo el empeño. Ponemos todo el esfuerzo.
Construcción, transformación, esfuerzo. Vamos a seguir viviendo,
efectos transitivos.
Esa es nuestra tarea, más allá de las llamadas telefónicas, los abrazos,
la mano que enciende la radio, la ducha, la camiseta que huele a sudor,
el exceso de ropa.
Acondicionar los deseos a una nueva construcción cada mañana.
 
La energía se trasforma. No se crea ni se destruye. Así la vida,
los acontecimientos.
(Si nos lo hubieran explicado con un poco más de liturgia,
habríamos traspasado, adolescentes grasientos,
la puerta de algún misterio.
Dicho así:
“la energía no se crea ni se destruye, sólo se trasforma”,
pasó a formar parte del arsenal de frases hechas,
dispuesta a colocarse en cualquier comentario payaso.
¿No podrían haberle impreso un poco de espiritualidad?
¿No podrían haber incluido en el libro de texto de física y química
alguna referencia al alma humana, nuestra propia alma en formación
relacionándola con las cenizas o el barro, con la sangre
desarticulada que nos desbordaba cada minuto?
No la energía sino nosotros, todos nosotros,
en pleno proceso de construcción, siempre, hasta el final,
no construcción sino transformación. La vida y la muerte.
Repetid alto y claro, chicos. Todos juntos.)
 
Pero bien. Cada mañana el proceso se pone en marcha:
construcción- acomodamiento- luz.
Las cosas de nuevo. Hola.
Impulso inconsciente, valientemente sólido y humano.
De estar de nuevo. Resetear los “objetivos”,
es decir, la propia vida, reinventada, recién edulcorada y revuelta,
cada mañana.
 
El proceso de trasformación invisible, la materia defendiéndose del deterioro,
para eso el cielo infinito de la esperanza, al observar lo que provoca el viento,
por ejemplo, o los libros acumulados de mala manera, a la espera.
 
Puede que prevalezca-mos, sí. Que nuestro cuerpo pase a formar parte
de otra cosa, por qué no. La materia trasformándose.
Dejadme creer esto hoy, por qué no.
 

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