Texturas

Nuevo diálogo entre las fotos de Jesús y lo que me sugieren, me provocan, me dicen o des-dicen.
Nuevo capítulo de Paraíso Vacío.


Son texturas. Y podemos construir con ellas otras cosas que aquello que en realidad nos cuentan.
Son texturas. Imágenes como texturas. Si decimos que son bonitas ¿Tiene sentido?
Si hubiera que explicar lo que se  ve claramente que es, ¿Para qué servirían las imágenes?
Si tuviéramos que hacer referencia a aquello que representan ¿Qué nueva perspectiva daríamos?
Imágenes como textura: su razón, su peso, su “tejido”.  Se trata de texturas.
Muéstrale estas fotos a un niño de tres años y pregúntale que es lo que ve. Qué le sugiere.
Te dirá:
“Se trata de una fantasmagórica representación de la especulación urbanística”.
Te dirá:
“El deslumbramiento del vacío; vidas por construir; abandono”.

¿Qué son las imágenes, entonces?
¿Son realidad?
¿Son materia?
 
“Cifrado en escritura especular y situado a pie de página, el punto tercero del manifiesto revolucionario era una especie de cláusula durmiente, implícita aunque no deliberada, y aun así no comprendida del todo. Era esta: “La apariencia empezará a tender a reemplazar a la esencia”. Cuando la persona se vuelve posmoderna, lo que las cosas parecen se vuelve como mínimo igual de importantes que lo que las cosas son. Las esencias son el corazón, las superficies son sensaciones.”
Martin Amis

Debe estar en el medio, tu presencia / Desconocidos atrapados / un espacio lejano / Pasan cosas / Suceden / La mirada marca acontecimientos futuros /

O pasados

Un desayuno atropellado; está amaneciendo, ruido de cacharros y tiempos desacompasados de cada uno de los integrantes de la familia. No hay palabras, sólo gestos. Aire cansino pero urgente, la vida parece que acaba de empezar. En pocos minutos la cocina se queda desmantelada y vacía. Exhausta.

Un anciano dormido, con la cabeza caída hacia delante, en el sofá. La televisión encendida. Una lámpara de mesa, al lado del hombre, encendida, se pregunta el sentido del círculo de luz que proyecta en el suelo.

Piel blanca. Palabras susurradas al oído. Cuerpo igual a cuerpo. Sábanas enredadas e inutilizadas, las piernas las rechazan y acogen, las manos las usan como refugio de actividad secundaria. Importan los cuerpos, la piel, la luz que empieza a entrar por los pequeños agujeros de la persiana.

Pasillo. La niña viaja por su espacio infinito, una y otra vez, llevando y trayendo tesoros, encauzando aventuras, viviendo límites, ampliando el juego a un vértigo, sonidos monótonos que imprimen tranquilidad y vida.

Una duda en el descansillo, delante de la puerta de casa. Con las llaves en la mano, después del ruido atmosférico se da cuenta que el silencio es la matriz del encuentro, todo lo demás no hace más que vibrar de forma alterada. Por fin, silencio. Por fin, tú.
De repente, puede ver sólo el armazón del lugar que habita. Todo desaparece, excepto lo que llaman cimientos. Blanco deslumbrante de pérdida. Todo ha desaparecido, sólo quedan los cimientos.
Construcción / Destrucción
Silencio en el descansillo, hasta que oye la puerta del portal cerrarse y reactiva la acción. De nuevo en casa.

Podrían ser historias. Historias sin paredes. Un decorado fantasmagórico para acciones y vidas inventadas. Suena a “escenografía simbólica”; no sé. Es bonita la palabra “cimientos”, es bonita la palabra “texturas”.

Las texturas son un viaje. “Textura” hace referencia a la parte externa de un objeto y, en concreto, a la sensación táctil que provoca. La poética ha convertido a la palabra en “poli-sensitiva” y la “textura” puede hacer referencia también a los sonidos, la imagen, los objetos observados.

Somos eso que vibra en lo no-dicho, en lo no-observado, en lo que todavía no es, pero está AHÍ. Qué paradoja.

(¿Puedes ver algo más allá de ti mismo?)

  1. Unoquellegaledaalbotonysenciendesinmás

    Led zeppelin, led zeppelin para escapar del atronador sonido de kikos estallando en inmensas bocas, muchas bocas de africanos corpulentos, alrededor de mi ¨ciberpuesto¨. Mi intención era leerle con atención, en silencio y pacíficamente; pero resulta que tratar de escapar de la realidad de mi entorno, con ayuda de youtube y casi por azar de Led Zeppelin, se convirtió en combinación con sus palabras, sus imágenes, sus reflexiones, sus intimidades y sus muchos regalos en tada una victoria, un estraño y hermoso momento, duradero éxtasis que pienso repetir a menudo. Me acerqué al blg con muchas ganas. Las espectativas eran altas (cosa nefasta para quien vive en las nubes habitualmente) Y lo que me he encontrado me agarró por las pelotas y por la garganta. Ahora no sé si prefiero respirar y vivir o eyacular hasta morir…

    Pasillo. La niña viaja por su espacio infinito, una y otra vez, llevando y trayendo tesoros, encauzando aventuras, viviendo límites, ampliando el juego a un vértigo, sonidos monótonos que imprimen tranquilidad y vida

    Gracias Carlos por crear hermosos pasillos entre mi estómago, mi pecho y mi imaginación.
    Seguiré visitando su blog con o sin música.
    Un abrazo

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