Sobre la idea de Dios

Se acercan estas fechas tan señaladas y yo empiezo a preguntarme por el sentido de Dios. Es inevitable. ¿Quién o qué cosa es Dios?

Hace unas semanas publicó Babelia una entrevista con el hierático Peter Handke. Con este hombre me pasa lo mismo que con Dios: no sé si entiendo quién es o de que va y entonces le busco, me hago muchas preguntas sobre él. Sólo he leído una cosa que me haya gustado de Peter Handke, el poema a la duración. Con lo demás, sobretodo sus novelas, apenas he podido. Como hace poco hablaba del tiempo, tengo la sensación de que si tuviera 20 años más sería fan de Peter Handke, pero creo que lo que pasa es que ha envejecido mal, su literatura me parece que habla el lenguaje de otra época y eso es mala señal, para mi, digo, porque me cansa y lo dejo. (Casi siempre me he movido en un círculo en el que el santoral de nombres artísticos no me han gustado por justificadas razones estéticas o personales. Nombres como Peter Handke, John Berger (¡uf!), Thomas Bernhard (a ratos), Win Wenders (¡Uag!), etc. Son multitud de libros o películas que no he sido capaz de terminar o que incluso he arrojado con vehemencia contra la pared)

No acabo de colocar las reflexiones de Peter Handke en lugar que entienda. Siempre tengo la sensación de que está diciendo una cosa que me interesa pero luego es que no, no sé porqué, pero no. Sin embargo, siempre leo sus entrevistas con gran interés; a veces tiene un punto trascendente que me mola. Parece siempre fuera del mundo y sin embargo en el ojo del huracán de muchas cosas. Pero no deja de parecerme un señor a la contra, es decir, que parece que quiere estar siempre en el lugar opuesto a lo supuestamente razonable. Esa actitud no me parece mal, dudar de las posturas “razonables”, de aquello que se da por hecho, pero claro si juegas siempre a eso, a veces la cagas. Me interesaba cuando defendía una postura radical, en contra de lo políticamente correcto con respecto a Yugoslavia y su guerra, pero cuando los crímenes eran tan salvajes y era tan claro quién estaba detrás de ellos, no entendía su obcecación. Eso de ir al funeral de Milosevic me pareció demasiado

Pero bueno, a lo que iba: Con la imagen que tengo de PH, nunca pensé que pudiera creer en Dios. Y resulta que se ha hecho de la iglesia ortodoxa. Supongo que “hacerse” de algo así supone la aceptación de unas normas y unas prácticas que intuyo rígidas. (De igual manera, tengo una emoción grabada de un paseo por Grecia, no recuerdo por qué ciudad, pasar por delante de una iglesia ortodoxa y escuchar ese canto profundo y sobrecogedor. Igual es eso.)

(Otro apunte: Una de las imágenes y sinrazones de esta turbulenta y manipulada crisis que vivimos es la de los nuevos ministros griegos jurando en grupo ante un grupo de sacerdotes ortodoxos. Tecnócratas y sacerdotes, ese era, más o menos, el gris purgatorio franquista de los sesenta y setenta)

Sigamos con Dios: Peter Handke llega a decir que los ateos le parecen unos tontos. Él, con su distancia intelectual tan calculada, no entra mucho en harina, deja las cosas ahí, sin profundizar mucho sobre qué demonios es para él la religión, Dios y todas esas menudencias que debe llevar implícito “hacerse” ortodoxo.

Sólo hay un párrafo que deja ver algo explicativo a este respecto, pero muy enigmático. La entrevistadora le cita un pasaje de uno de sus libros: “La historia de Jesús como una historia dramática de descubrimiento. El descubrimiento de lo divino en sí” (No es una pregunta como tal, se lo lee como diciéndole ¿Qué me estás contando Peter…?) Peter Handke responde: “Sí, esto lo podría haber dicho Holderlin. Él hablaba del pobre dios dentro de uno. Hay que hacer todo lo posible para que no permanezca pobre y abandonado. ¡Existe, es materia! Nosotros podríamos ser mucho más grandes. Pero esta materia, que es al mismo tiempo espíritu –y en ello no hay contradicción- es combatida por los tiempos que corren o por nosotros mismos.”

Entonces, ¿Dónde está Dios? ¿En nosotros? ¿Es materia y espíritu al mismo tiempo? ¿Es nuestra materia? ¿Qué significa “podríamos ser mucho más grandes”? ¿Sería así si “asumiéramos” esa presencia divina? ¿Qué quieres decir Peter, por Dios?

Dice Zizek, con sus teorías psicoanalíticas-sociales desvariadas, que los ateos son los que más creen en Dios, pues tanta vehemencia en negar su existencia no puede ser otra cosa que miedo o incertidumbre ante su presencia, es decir, su reconocimiento. Por el contrario, son los cristianos los que dudan constantemente de la existencia de Dios. Hasta el mismo Jesucristo en la cruz exclama aquello de “por qué me has abandonado”. (¿Estará realmente ahí?)

Cuando yo era pequeño y asistía a misa, me preguntaba porqué tenían que explicar y repetir las mismas cosas todo el tiempo con respecto a Dios, porqué era necesario “convencerme” cada domingo de las cosas de Dios, de su presencia y fundamento.

Tengo una teoría. Creo que aquellos que hemos sido criados en la religión y luego hemos renegado de ella o simplemente la hemos abandonado progresivamente u olvidado, guardamos un secreto en nuestro “pensar trascendente”. Ese secreto no es otro que el hueco que la presencia de Dios ha dejado en nosotros. Creo que hay dos tipos de actitudes en aquellos que hemos sido criados en religión: Las de aquellos que reniegan y aprovechan cualquier oportunidad para manifestar su ateísmo (es decir, se rebelan contra Dios y de esa manera reafirman una suerte de presencia divina. Zizek.), y la de aquellos que, sin dar forma o contenido concreto a una forma divina, “miramos” ese hueco, la famosa inmanencia.

Hace poco leí en un libro una idea que me resultó sorprendente e incluso emocionante (y esa extraña emoción fue la que me hizo reflexionar y pensar en esto que estoy escribiendo). Como si acabara de descubrir una luz en medio de la oscuridad, por utilizar una “metáfora” cuasi-teológica, acorde con esta reflexión. Decía que el concepto de dios en los griegos, “theos”, no se utilizaba como ahora lo entendemos, es decir, “theos” como figura omnipresente y omnisciente, sino que “theos” es más un adjetivo que un sustantivo; o un estado de las cosas y no alguien. Por ejemplo, no es lo mismo decir “Dios es amor” que “El amor es Dios”. Las cosas, las personas, las emociones, las circunstancias pueden ser “theos”.

No hace mucho, el poeta Hugo Mujica, al que conozco un poco y admiro (y al que recomiendo leer), hablaba de su “sacerdocio”, que ejerce en su casa de Buenos Aires. Siempre he tenido a Hugo por persona obviamente espiritual (se pasó siete años de su vida en un monasterio trapense, en silencio; silencio que le sirvió de punto de partida para comenzar a escribir poesía). Siempre he pensado que Hugo llevaba una profunda carga religiosa sobre su vida y su trabajo pero desconocía también esa “práctica” religiosa, sacerdotal, que tampoco tengo muy claro en qué consiste.

Sin embargo, Hugo “se moja” y nos habla de Dios. Utiliza una hermosa imagen que ya alguna vez le había escuchado: “Para mi, Dios es como la cuña que nunca deja que se cierre el mundo y que siempre está generando otra cosa. Pero no tengo idea de quién sea. Es el lugar desde el que merodeando, hablo; pero nunca hablaría sobre Dios, intento hablar desde Dios.”

Si no me equivoco, Mujica está mucho más cerca de esa concepción de “Theos” de la que hablaba antes.

En este caso Dios es un lugar.

De repente he pensado que la idea de Dios debería dejar de ser patrimonio explicable de los teólogos y sacerdotes y pasar a ser exclusivo de los poetas y artistas. Estoy seguro de que determinadas imágenes y descripciones poéticas “explican” mejor a Dios. Creo que es más fácil explicar a Dios desde la poesía que desde la razón religiosa.

La imagen de Aristóteles de “el primer motor inmóvil” me parece fantástica.

Aristóteles divide la sustancia que conforma el mundo en tres clases:

Una primera, física, lo corruptible: plantas, animales, ser humano, etc. (Sub-lunar)

Una segunda clase también física pero incorruptible, eterna y móvil: el mundo supra-lunar, donde están los astros.

Una tercera sustancia metafísica, inmóvil y eterna, que sería el Primer Motor Inmóvil (To Theion), que es perfecto, acto puro, forma pura, el ser por excelencia.

Aristóteles lo llama así porque según él todo móvil debe ser movido por un motor y este a su vez, debe ser movido por otro motor y así sucesivamente hasta llegar a un primer motor que se mueve por sí solo pero a su vez es “inmóvil” (To Theion) (Sacado de diferentes fuentes, no soy tan erudito)

En fin, Navidad. Como mi hija (tres años) sabe a día de hoy y sin que haya mediado explicación familiar, que Papa Noel vuela en un trineo tirado por renos mágicos, siento que en breve comenzará a preguntarme por Dios y me preparo para ello. Eso es todo.

Ayer leí una noticia que todavía no he entendido. La he leído de diferentes fuentes y sigo en la incógnita. Habla de “la partícula de Dios” y parece ser que es una cosa muy pequeña que se metamorfosea en  décimas de segundo en otras partículas iguales, etc.

Están intentando pillarla en esa cosa tan rara que es el acelerador de partículas, que algunos dicen que será el causante de que en 2012 el mundo desaparezca porque van a provocar un agujero negro terrorífico y todos seremos absorbidos por él. Y pienso: la gente se lo cree (yo no las tengo todas conmigo) precisamente porque supone una especie de Amenaza Divina, una muestra más de la presencia de Dios y su dedo acusador en nuestro código genético.

Se llama Acelerador de partículas o Gran Colisionador de Hadrones, que suena mucho más apocalíptico. Es eso que está arriba en la foto.

Se acerca la Navidad y con esto de Dios me he acordado de esto:

  1. Almudena Rodríguez

    Cuando vi en el blog el título “Sobre la idea de Dios”, me dije: “¡bueno quizás me aclare algo”. Pero es difícil seguirte Carlitos. Lo que si que me ha hecho pensar es que verdaderamente la gente que hemos vivido con la idea, la imagen la creencia de Dios y posteriormente hemos renegado a ella, nos ha quedado un vacio enorme. No se si este mismo vacio le tendrán el mis hijos el día de mañana, ya que ellos no viven la idea de Dios tal y como ya la viví. a mi ya me han llegado sus preguntas y dudas sobre el tema Dios y la verdad ¡qué difícil es responderles!.. Es mucho más fácil ser creyente, bueno mejor dicho, ser un cordero más y no salirte del redil. La fuga del redil a mi me ha traído más desventajas que ventajas. Pero he llegado a un punto en el que aunque huyo sin rumbo no quiero volver con las demás ovejas.

    • Bueno mujer, es difícil pero no imposible ¿no? je, je. Es que me lío. O es que si tuviera la respuesta a la “idea de Dios” sería, no sé… ¿El espíritu santo…? Gracias por el comentario.
      Yo creo que vivir sin Dios pero con el hueco o como sea, es mucho más rico y estimulante intelectualmente que vivir con él, creo. Al menos para aquellos que utilizamos la cabeza para algo más que para peinarnos, como dicen los profesores (no es mi caso, ni me peino ni digo eso…). La idea de trascendencia siempre me ha obsesionado y no sé como ubicarla en el pragmático pensamiento… Hay muchas cosas complejas que explicarles a los hijos, lo voy descubriendo, pero también me parece estimulante poder compartir tus dudas con ellos, inventarte sobre la marcha, reflexionar sobre cosas que no te habías planteado hacer… mover el pensamiento. Trasmitir verdades heredadas e inamovibles es un rollo ¿no? A veces la vida no da para tantas dudas… pero bueno, ¡así es la vida! ¡Fuera rediles!

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