Nocturno ciudad

Tercer capítulo de la serie Paraísos vacíos. Duelo al sol con pasión y amistad entre Jesús Ubera, fotógrafo, y yo. El título a la serie se la he puesto yo solo, sin pensarlo demasiado y sin consultar con Jesús. Es que quiero que hable y se moje en el blog. Que diga que no le gusta (a mi no me gusta) y que proponga otro. También vosotros/as queridos espectabloggers podéis proponer alguno.

Hay una frontera abierta. Un espacio convertido en humo, ojos y frío.
Hay una desazón casi cósmica.
Observar desde aquí te convierte, si tú quieres, en un ángel cansado.
Hay tantas posibilidades de comenzar este relato. Tantas frases sugerentes que se me ocurren, tanta belleza en las potenciales descripciones. Pero ¿Qué? ¿Adónde vamos?

¿Qué sentías cuando estabas fotografiando la ciudad? ¿Qué pensabas? ¿Qué imaginabas que ocurriría entre tus ojos y los ojos del espectador perplejo, observando tus fotos, los rasgos de tu mirada? ¿Cuál fue la primera palabra que pronunciaste después de disparar la última foto?

Cada foto deja un rastro, delante y detrás de ella, de lo que no es ella, del vacío que la rodea. Si no hay rastro, si se trata de un elemento casual, aleatorio, entonces la mirada muere en su imposibilidad.

Me gusta ver la ciudad desde aquí.
Me gusta esa frase: me gusta ver la ciudad desde aquí.

Un relato:

Dicen que has perdido. Pero no creo que sea cierto. Lo dicen porque les gusta utilizar esa jerga peliculera. Perder o ganar, cara o cruz, como si fuera posible reducir las posibilidades tanto. A no ser que hablen de perderse con otro efecto, en el que tu mismo has decidido la acción. No has perdido. Te has perdido. Te has convertido en pérdida.

Pero es que no es lo mismo perder que abandonar. Son cosas diferentes pero a veces la gente no sabe o no quiere distinguir lo uno de lo otro.
¿Cuándo se saborea más el placer del dolor, en la pérdida o en el abandono? ¿Dónde estamos más vivos, más enteros?
Perder suena más atronador y sugerente. Perder es la posibilidad de una nueva batalla, es el aprendizaje de la derrota, su sabor incomparable y su profunda resonancia. Abandonar es terminar el relato antes de tiempo. Conversación interrumpida, quedarse con la palabra en la boca. Y las palabras queman, en la boca.

No. Fin del relato. No me apetece hoy.

Vamos a descubrir de qué ciudad se trata. Mirad las fotos antes de leer esto.

Lo primero que pensé fue: Lisboa. Pero tardé pocos segundos en darme cuenta de que no es Lisboa. El puente me despistó y sobretodo la perspectiva. Me acordé de la maravillosa mirada aérea que hay desde el castillo de San Jorge de Lisboa. La guardo en mi memoria, como otras postales de Lisboa porque fue la primera ciudad extranjera por donde paseé yo solo y esa experiencia se guarda con mucha nitidez.

Desde el que llaman “parque de la tetas” en Vallecas se tiene una perspectiva parecida de Madrid, aérea y cercana, quizá no tan aérea pero sí. Juraría que he visto alguna foto tuya desde allí. Cuando vivía en Vallecas me acercaba algunas veces a saborear puestas de sol y atardeceres. Cerca de allí andaba Antonio López, dándole a sus figuraciones. Creo que pintaba desde la torre de los bomberos que hay cerca del parque.

¿Qué somos observando una foto? ¿Y una foto que continúa en otra foto y esta en otra y otra más? ¿Y qué es el recuerdo del lugar que observamos en la foto? Lo más pasado, presente.

Más ciudades con río, puente, perspectiva. ¡Luang Prabang! Nada que ver, por supuesto. La maravillosa ciudad adormecida a orillas del Mekong. Te ibas a hinchar a hacer fotos allí. Hay una montañita en medio de la ciudad y desde allí tienes una perspectiva no sólo aérea sino circular de todo el exuberante paisaje que rodea a la ciudad (es muy pequeña y las pagodas y las viejas casas coloniales francesas están tapadas por una vegetación increíble que lo inunda todo). Y el río. Todo lo que significa ese río, toda la vida que alberga, todo lo que entrega. Se ven cosas increíbles a orillas del Mekong.

Pero no. Lo único en que se le puede parecer es en el cielo gris y plomizo. Nada más.

Puente, río. ¿Una extraña perspectiva de Londres? Lo pensé también al ver el cielo, las calles mojadas y los taxis color naranja. Hasta que me dije: no, coño, los taxis color naranja son en Nueva York, ¿No?, donde también hay puente y río, dicho sea de paso. Pero tampoco, desde luego, es Nueva York.

Fíjate, no conozco ni Londres ni Nueva York.

Pero conozco Luang Prabang.

Puente, río: ¿San Francisco, no?, No, tampoco.

Mira, fíjate más: Se precibe un desorden fácilmente ubicable por debajo de la línea cartesiana de las ciudades occidentales y una bandera roja. Y cerca una mezquita. Vaya, vamos a resituar el mapa. La bandera de Vietnam también es roja, con una estrella amarilla en medio. Podría decirse que es la bandera más enrollada del planeta. Mola.

Pero no es Saigón. “Saigón, mierda, otra vez solo en Saigón…” como decía Martin Sheen mirando por la venta del hotel, unas calles que no eran Saigón. No es Saigón. Allí hay río, hay puente, pero no hay, que yo recuerde, lugar para observar la ciudad desde lo alto. Tampoco hay taxis color naranja. Tampoco hay mezquitas, aunque tratándose de Vietnam no pondría la mano en el fuego, allí puedes ver de todo, fuera de contexto.

Me queda alguna bandera roja. Pero de un país con una ciudad con un río gordo, un puente largo y dos orillas bien pobladas, sólo se me ocurre una: Estambul. Ahí sí hay mezquitas. Ahí sí se mezclan la pasión y la razón, lo cartesiano y el desorden vital. No sé si hay taxis color naranja pero lo miro. ¡Bingo! ¡Son color naranja! Bueno, un poco amarillentos, pero creo que son los mismos. ¡Es Estambul! ¡Vamos, confiésalo!

Pero también he pensado que la ciudad no existe, que te la has inventado tú. Me imaginé un programa de composición fotográfica con el que es posible, a partir de media docena de tipos diferentes de píxeles, construir texturas increíblemente verosímiles. Píxeles para cielos plomizos, píxeles para tejados oscuros y otros terrosos y otros anaranjados. Píxeles para taxis color naranja, para banderas y mezquitas. Para rascacielos y puentes. Y los pixeles no responden a órdenes mecánicas primarias como un clic de ratón, sino a la velocidad del deseo de crear una imagen nueva, verosímil, tanto como la propia realidad; a un movimiento táctil de mil matices, tus dedos dibujando la pantalla.

Por eso la ciudad podría ser Saigón, Estambul, Nueva York, San Francisco o Lisboa.

Es la ciudad del paraíso, creada a partir de cientos de miles de deseos inmediatos y vibrantes, en la punta de tus dedos.

Es la Ciudad para otra Vida. Sueño perdido y desorientado.

Y al final, desde la habitación del hotel, contemplas esa realidad creada sólo por ti y para ti. Nos queda la duda de saber qué es lo que te has inventado para la habitación y que no somos capaces de ver reflejado.

  1. nines martín

    en Duelo al sol, al final hay muerte… la palabra duelo encierra rivalidad, indignación antigua y tan estúpidamente insoportable que tiene que acabar en eso, tú o yo, solo uno de los dos podemos continuar en la vida…
    qué tal “dialógrafos al sol” ? jejeje.
    Por cierto, este tercercapítulo es refrescante… y la última foto una preciosidad…
    …abandonar también es renunciar, retirarse a tiempo, elegir. Cobarde o valiente , según se mire. Perder es haber luchado y si cabe comerse con patatas o aceptar las cosas como vienen. Cobarde o valiente según se mire.
    Desmontar el yonquismo de disfrutar del dolor, … disfrutar del dolor eso se llama sufrimiento y el sufrimiento es la droga, crea el espejismo de creerse que está unx más vivo, … el dolor es el dolor, lícito, limpio, contundente como la tristeza, o la alegría, y tan cabrón parar mirarlo de frente!… el sufrimiento es la escusa para no mirar el dolor de frente… y sí, hay quien se empeña en disfrutar del sufrimiento, deleitarse en el delirio e identificarse con eso, creerse que se es eso…
    Nos vamos a Londres?

  2. “DICEN QUE HAS PERDIDO”

    (sugerencia para un posible título)

  3. jesus ubera biedma

    …yo enrealidad no tengo ni idea de lo que hablas…yo no es que mire el mundo…yo creo que el mundo me mira a ami…bueno nos mira a todos…a mi menos que me escondo…me escondo para que no me vea…y entonces pueda ser yo el que por un rato mira…cada vez que parpadeamos en algun lugar de nuestro cerebro queda esa ulitma imagen archivada…igual nos pasa como a esas cosas planas que se tocan y como no tenemos puertos USB pues no podemos acceder a ellas…quedan escondidas en algun cajon de las neuronas o algo…es una chorrada no…pero igual inventan algo para poder rajarnos el cerebro y sacar todas esas imagenes que se quedan grabadas
    y entonces nos acordemos de todo lo que hemos hecho…pero claro nosotros no queremos acordarnos de lo que hemos hecho…
    queremos acordarnos de lo que vamos ha hacer…pero yo creo que tu carlos haces algo asi…ves mis fotos y escribes lo que va a pasar…disimulas un poco…pero eres un poco asi y tambien un poco asa…bueno lo que se es que donde yo veo un poquitin…jo tu ves un monton…por eso digo que no tengo ni idea de lo que hablas…por eso digo que me llenas de lo que poder hablar…por eso digo que me llenas de lo que poder sentir…que tio…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: