Mulhacén-Tombuctú

 

Hay una película de Berlanga que se llama Paris-Tombuctú, pero no la he visto. Este post podría llamarse también Granada-Tombuctú. El Mulhacén está en la provincia de Granada, en Sierra Nevada y es el pico más alto de la Península. Leo en Wikipedia que el nombre proviene de la castellanización de Mulay Hassan, antepenúltimo rey nazarí de Granada, que fue enterrado allí.

Tony Brascons tiene nombre de mafioso de película de Scorsese. Pero nada que ver. Si metéis el nombre de Tony Brascons en el Google, os aparecerá la increíble historia (inacabada) de un tipo de Mali que apareció en chanclas, camiseta y cantando entre el Mulhacén y el Veleta, en Sierra Nevada, a 3000 y pico metros de altitud en el año 2007.
Se lo encontraron dos montañeros que le dieron agua y comida y lo llevaron a un refugio. Parece ser que Tony no dejaba de cantar y repetir: “piernas fuertes, piernas fuertes”. Los montañeros siguieron su camino pero cuando volvieron la vista lo vieron salir del refugio y echarse a caminar de nuevo.
La cosa es que Tony, lejos de buscar algún tipo de población o camino “racional” dadas sus condiciones, insistía en subir y subir, con sus chanclas, cantando. Y se dirigía hacia el pico de Mulhacén cuando un agente de medio ambiente se lo llevó a Capileria y allí llamó a la guardia civil. Tony no llevaba ningún tipo de documentación y apenas chapurreaba unas palabras en castellano, entre ellas ese “piernas fuertes, piernas fuertes” que no paraba de repetir. La hipótesis es que llegara en una patera a la costa granadina y andando, andando, se hubiera plantado entre el Veleta y el Mulhacén.
El periodista del País que hizo la reseña el 17 de agosto de 2007 termina así:
“…este maliense que ha hecho el camino inverso al que recorrió el pachá Jaudar Baxa, un morisco de Cuevas de la Almanzora que, en 1591 se puso al servicio del sultán de Marraquech tras su expulsión de la Península, conquistó el País Dogón (Malí) e instaló su capital en Tombuctú. Su ejército calzaba babuchas y sandalias” (Jorge A. Rodríguez)

Unos años antes de la llegada de Baxa o Bacha o Pacha, el primer “occidental” que entró en Tombuctú (Mali) fue también un granadino, León el Africano.

“No procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía”

Esta es una de las primeras frases del libro León el Africano, de Amin Maalouf.

Al reencontrar la historia de Tony Brascons entre antiguos recortes de periódico, me he puesto a leer el libro de Maalouf, que no he terminado todavía pero que al menos en su primera parte me ha enganchado. Me trae recuerdos de Opus Nigrum y otros libros históricos de Yourcenar. La historia contada como un emocionante viaje al pasado, lleno de detalles pero también de poesía y pasión. Esta primera parte cuenta el sitio de Granada y la salida de los últimos árabes de la península. Los árabes que salen de Granada, es una obviedad decirlo, son “granadinos”, es decir, nacidos allí y de familias, algunos, de cientos de años de arraigo en la ciudad. Granadinos de pura cepa, que lloran al abandonar El Albaicín o ver de lejos la silueta de la Alhambra, campesinos de pueblos de la Alpujarra que no entendían porqué debían abandonar sus casas y sus tierras. Una vez expulsados, los árabes andaluces se dispersan por todo el mundo árabe. León el Africano cruza el estrecho con su familia, siendo un niño y primero se instala en Fez. Luego correrá numerosas aventuras por todo el mundo, la primera, ser el primer occidental que entra en Tombuctú. Supongo que unos años antes que ese otro andaluz, el de las babuchas, el pachá Jaudar Baxa, o Bacha o Pacha (Parezco Javier Marías…)

“La vinculación andalusí con Tumbuctú tiene un punto de inflexión el 1591, cuando las tropas del sultán de Marruecos conquistaron la ciudad. La expedición estaba formada en gran medida por moriscos, al mando de los cuales se encontraba Yuder Pacha. Este llevaba con él 4.500 hispanos exiliados, principalmente granadinos, que se establecieron en la curva noroccidental del Níger, mezclándose con la población local. Los moriscos preservaron su lengua, mezcla del castellano y del árabe. Un gran número de términos castellanos pasaron a las lenguas de las gentes del Níger, sobre todo al songhai.” (WebIslam)

Líneas imaginarias, invisibles, que nos unen a lugares aparentemente remotos o de los que, también aparentemente, estamos desconectados-conectados. ¿Quiénes somos? Lo que nos une es invisible, por eso nos cuesta tanto reconocerlo. Lo que nos separa es lo visible, es decir, la superficie.

Las ciudades están en los corazones de los hombres, los lugares del pasado, de los sueños, de la vibrante imaginación. La ciudad es la memoria. Somos los lugares. Los musulmanes andaluces exiliados en Fez, tenían las llaves de sus casas granadinas colgadas en la pared, a la espera de tener la oportunidad de volver. Muchos más, en otras partes del mundo tienen las llaves de las casas a las que nunca volverán. Como los sefardíes en sus casas de Tesalónica.

Cuando los cristianos entran en Granada, durante un tiempo se mezclan con los musulmanes. Todo es confuso; en principio, el rey Fernando el Católico ha pactado con Boabdil la rendición y le ha dicho que no habrá represalias y que los árabes podrán seguir viviendo en Granada y en toda Andalucía. Sin embargo, muchos deciden marcharse por miedo o simplemente por vergüenza. Con el paso del tiempo y con las obligaciones cada vez más estrictas de “conversión”, represalias, la llegada de la inquisición, etc. los musulmanes y los llamados conversos (católicos que se han convertido al Islam) serán obligados a bautizarse o a hacerlo de nuevo. Los andaluces (musulmanes) más pobres o más débiles, aquellos que no pudieron emigrar son obligados a renegar de su religión. Como ya no quedan religiosos a los que pedir consejo, escriben a sus familiares, angustiados, preguntando qué deben hacer ¿renunciar, sacrificarse y morir? En un ejemplo de compasión, el muftí de Orán les dicen que guarden a pesar de todo el Islam en sus corazones, aunque sean obligados a comer cerdo o beber vino para probarlos, o a insultar al Profeta. Si se ven obligados, que lo hagan, pero que digan lo contrario dentro de sus corazones.
Escribe Maalouf:
“A aquellos hombres que, por no haber emigrado, vivían la más cruel de las torturas, el muftí les dio el nombre de Ghuraba, Extraños, remitiéndose así a la palabra del mensajero de Dios: “El Islam ha empezado siendo extraño y seguirá siendo extraño hasta el final. El Paraíso es de los Extraños.”
 
Extraño. Extranjero. Extraño en su propia tierra. Extranjero en casa de su padre.

Otra de las cosas que me encuentro en este viaje Express entre Granada y Tombuctú, es la increíble historia de la(s) Biblioteca(s) del desierto. En Tombuctú existe una, llamada Ahmed Baba, que conserva 30.000 volúmenes históricos, manuscritos, mapas, etc. Hay alguna más en la ciudad (en realidad veo que también en otros sitios del África subsahariana): Se trata de bibliotecas familiares cuyos volúmenes han ido pasando de padres a hijos durante siglos. Se conservan en casas como se puede, teniendo en cuenta las difíciles condiciones de calor y frío extremos, polvo, humedad, la falta de recursos para mantener los manuscritos, etc.

Una de esas bibliotecas es el llamado “Fondo Kati”. Tiene su origen en un toledano musulmán que se exilia en 1468; viaja por África, acumulando en el viaje manuscritos, pergaminos y demás, llega a lo que hoy es Mali, se casa con la hija del emperador Songai y tienen un hijo, Mamud Kati, que conservó el legado de su padre, lo amplió e incluso él mismo escribió algunas obras parece que importantes. Mamud Kati conoció a León el Africano. Todo ese legado, de 3.000 volúmenes fue pasando de generación en generación pero en un momento dado se dispersó en varias ramas familiares. Un descendiente de Kati, Ismael Diadié, ha logrado reunir de nuevo gran parte de la biblioteca contando con el apoyo decidido de varios intelectuales españoles para hacerlo y para conseguir que la junta de Andalucía financie la construcción de un edificio que albergara los libros. La biblioteca se llama José Ángel Valente, en honor al poeta que defendió la preservación del fondo. En esa biblioteca familiar en medio del desierto, está una parte de nuestro pasado.

(Ismael Diadié con su biblioteca)

¿descenderá Tony Brascons de algún árabe-andaluz instalado en Mali hace 400 años? ¿Le habrá guiado una brújula genética hasta la base del Mulhacén, recibiendo la llamada de algún antepasado? Pues seguro que no, pero esta conexión Granada-Mali, no deja de ser poderosamente evocadora.

Mulhacén-Tombuctú.

Probablemente la historia de Tony Brascons no será nada poética, ni divertida, a pesar de las circunstancias de la anécdota. Quizá es cierto que llegó en una patera y en ese trayecto desde Mali hasta la península, un infierno de muerte, angustia y soledad, se trastornó por la falta de alimento o bebida, por el sol, cualquier enfermedad o vete tú a saber. Quizá, proviniendo de un lugar en medio del desierto, al llegar a Granada se sintió abrumado en su locura por el bullicio, los vehículos, el ruido, etc. y dirigió sus pasos hacia Sierra Nevada, el lugar “natural” más visible desde muchos puntos de la ciudad.
Quién sabe.

No sé muy bien como terminar esta historia. Estoy sorprendido. Pensaba terminar con Tony; plantear algo así como una búsqueda virtual. Intentar localizarlo, saber que es de su vida, que ha pasado en estos cuatro años que han pasado. Si está en España, en Mali, si es verdad que no estaba bien de la cabeza.

Pensaba proponer un juego de ficción: elaborar propuestas sobre la “justificación” de Tony Brascons para subirse al Mulhacén. En fin, juegos poéticos. Pero el peso de la historia me ha abrumado. Su violencia. El desarraigo. La maravillosa historia de la biblioteca. La poderosa conexión entre “nosotros” y “ellos”, suponiendo que no seamos la misma cosa. Según he ido escribiendo han aparecido más y más elementos. Me quedan muchos, quizá para otros post. Quizá sea mejor olvidar. El peso de la memoria es como un peso muerto, a veces.

Isaki Lacuesta ha ganado la concha de oro de San Sebastián por una peli-docu, algo así, que trascurre en Malí. No tengo ni idea de qué va. Quizá hable de algo de esto. O quizá se enrede en otros tejidos. Estamos todos enredados, al final.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: